Capítulo 1

quiero que sea capaz de ver el horizonte

Livia, 33 años, es abogada, madre y vive en un barco. Hace exactamente un año, ella y su esposo Dani vendieron todo lo que tenían en su súper lindo piso en Pinheiros, São Paulo, empacaron algunas prendas y se mudaron al velero Carcamano. Cambiaron el balcón de la Rua Francisco Leitão por la cabina de un Delta 36.

El velero, de poco menos de 11 metros de eslora, tiene 2 dormitorios, salón, cocina y baño. Dani bromea diciendo que cumplió el sueño de tener una cocina concepto abierto y a Livia le encantan los baños mucho más calientes que la ducha eléctrica del apartamento. Esta pareja irradia pura ligereza y buen humor.

Dani siempre tuvo el sueño de vivir a bordo y durante los 11 años de relación, Livia también quedó encantada con la idea y se enamoró de la navegación. Y en medio de la pandemia, su sueño de jubilación se adelantó.

En ese momento, ellos, que ya querían aumentar su familia, buscaban un apartamento para comprar en la ciudad, aunque nunca se habían acostumbrado a la vida urbana caótica. Sería una financiación larga y un compromiso aún mayor.

Fue Livia quien inició el cambio. ¿Por qué no utilizar las economias del apartamento y hacer realidad nuestro sueño? Lo que para muchos podría parecer una irresponsabilidad, en realidad fue la decisión más sensata.

Desde entonces, todo ha cambiado, comenzando con la llegada del bebé más sonriente que jamás haya visto esta esta costa. También cambiaron su enfoque hacia el medio ambiente, su nivel de consumo, su vestuario y su relación con el trabajo. Aunque la pareja todavía trabaja como abogados, optaron por puestos más livianos y carga de trabajo para poder ponerse primero y dedicarse a criar a su hijo. Livia quiere que él sea capaz de mirar al horizonte. ¿Y qué es mirar al horizonte si no poder ver que a lo lejos, donde el sol sale y se pone todos los días, hay un mar de posibilidades?

De lo que dejaron atrás, lo que más extrañan es el sillón azul. Era donde su perro Lilow los esperaba al final del día, donde encontraban consuelo cuando uno de los dos no se sentía bien, y donde se sentaban a escuchar las viejas canciones de Dani, siempre en la luz baja. Recuerdos de tu vida pasada que poco a poco comparten espacio con los recuerdos construidos sobre el océano.

El consejo que da a quienes sueñan con cambiar su vida como ella lo hizo es “hazlo”. No esperes a la jubilación, la riqueza, ni a un momento ideal. Vive el presente y si las cosas no salen como esperabas o no te hacen más feliz, siempre puedes regresar. Querer volver no significa fracaso, sino que funcionó mientras duró. Si es necesario, cambia de rumbo

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